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Intrínsecamente este personaje ha existido desde la era de la prehistoria, cuando las personas recurrían a obtener pieles de los animales para satisfacer sus necesidades fisiológicas para abrigarse y cubrirse del frío, y de usarlos en sus ritos y ceremonias religiosas.

Posteriormente en Egipto, comenzamos a conocer a los llamados “Maestros de Ceremonia” quienes eran los encargados de adornar a través del maquillaje, tatuajes y prendas finas a los emperadores y las clases altas para que se distinguieran del resto de la comunidad y que a su vez, les permitía comunicarse ya que en esa época la comunicación era más simbólica que oral.

Ya durante la época moderna, para la década de los años 70, aparece John T. Molloy, profesor estadounidense, quien realizó una investigación donde descubrió que el comportamiento de los alumnos frente a su maestro tenía un impacto significativo en su comportamiento de acuerdo a los colores y las prendas de vestir que usaba en cada clase. Los resultados de su investigación fueron vitales para identificar los elementos teóricos de la asesoría de imagen como la conocemos actualmente. Es así como comienza formalmente el uso de la denominación “Consultor de Imagen”, usado principalmente para asesorar a políticos y artistas de cine de la época.

Hoy en día podemos decir que el Asesor de Imagen es la persona que ayuda a sus cliente a transformar su imagen a través de herramientas que le permiten a las personas reconocer su identidad para tener una mejor relación con ellos mismos, basada en la confianza y seguridad, identificar y amar sus cualidades físicas, expresar su personalidad a través del estilo personal y lograr objetivos personales y profesionales.

En el año 2000 esta carrera tomó una fuerza importante especialmente en los países norteamericanos y europeos y hasta ahora, se está fortaleciendo en América Latina. Su importancia en ascenso se deriva del hecho de que las personas estamos mucho más relacionadas con el concepto de la moda y el estilo, damos importancia a nuestra apariencia física y queremos y necesitamos proyectar nuestra personalidad. Por eso decimos que se trata de una profesión emergente, que día a día está tomando mayor fuerza en nuestra sociedad, porque cada uno de nosotros queremos vernos, sentirnos y expresar nuestro estilo y nuestra personalidad de una manera auténtica a través de nuestro vestuario

Un asesor o consultor de imagen es una persona en la cual deben confluir características especiales: debe ser una persona con altos conocimientos  de moda y tendencias, con estudios en morfología corporal, teoría del color, y amplia capacidad para escuchar e interpretar información personal en favor de su cliente. Adicionalmente, debe aprender a identificar las necesidades y objetivos de sus clientes, basándose en la aplicación de técnicas objetivas del estudio de sus características personales (tanto físicas como emocionales, laborales, familiares y de su entorno particular).  Pero ante todo, el asesor de imagen debe ser una persona carismática, que tenga la capacidad de aproximarse a  las personas a través de una buena comunicación asertiva y cordial, de ofrecer confidencialidad y un trato amable y respetuoso a sus clientes.

 En latinoamérica contamos con pocos asesores de imagen debidamente certificados por sus estudios en la materia, y con otros muchos que dicen llamarse “asesores “pero que no cuentan con los estudios ni con el conocimiento suficiente para ofrecer una asesoría profesional en esta rama del conocimiento.

Por eso es tan importante que en nuestros países adquiramos la noción acerca de que la asesoría de imagen constituye una profesión como cualquier otra, de manera que se debe exigir en el mercado que las personas que se dedican a este tema, efectivamente cuenten con las acreditaciones necesarias para ofrecer este tipo de servicios,  tan delicados y especializados por   tratarse de servicios íntimamente relacionados con las emociones y la apariencia física de las personas.

 Es por esto que la Academia de Consultores de Imagen cuenta con una metodología real de enseñanza, que garantiza que sus estudiantes salgan muy bien preparados y llevando a la acción, de manera profesional, todos sus conocimientos.

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